Josefina Arregui

 

QUIÉN ha venido hoy a verte, Juan?",

pregunta el adiestrador. "El perro", responde sin más detalles su interlocutor con un ejemplar dócil de labradora sus pies. En la ronda de presentaciones, una segunda pregunta de cortesía rompe el silencio de la sala: "¿Qué tal Felipe?". "Tirando", es la respuesta lacónica. "¿Te acuerdas que iba a venir hoy la perrita?" "No". En la memoria de Felipe hay lagunas que le impiden retener imágenes del pasado reciente. Su reacción es comprensible desde la demencia que padece y que le hace acudir al Centro de Día de la Clínica Josefina Arregui, de Alsasua. Ayer, una chispa iluminó su mente y la de sus 22 compañeros aquejados de alzheimer u otros trastornos cuando una perra de casi 3 años irrumpió en el programa de terapia ocupacional.

Por tratarse de un nombre difícil de memorizar -Extracake de Bocalán-, fue acogida con el nombre familiar de Txiki en la sesión dirigida por su adiestrador, el alsasuarra Josu Méndez Sánchez, de la Fundación Bocalán Biak Bat. En el cambio algo influyó el recibimiento cariñoso y expresivo de una de las pacientes: "¡Txiki, ven bonita. Túmbate!". El animal acató la orden al tiempo que recibía unas caricias suaves de la mujer con el brillo en sus ojos por la emoción del momento.

Formando un círculo e identificados por un pequeño cartel que colgaba de su solapa con su nombre, el grupo asistió y participó de forma activa en una actividad de uso e higiene del animal. "La propuesta que se planteó a la clínica fue la de un programa de terapia, pero supone un coste. Nuestra fundación sabe de la dificultad de la clínica Josefina Arregui y durante el mes de diciembre ha decidido ofrecer de forma gratuita una serie de actividades", precisó Josu Méndez.

El gesto altruista sirvió para avivar los estímulos de unas personas dependientes con limitaciones cognitivas. "El alzheimer está muy avanzado en esta mujer. Tiene su estructura cognitiva muy deteriorada, pero ¡mira cómo reacciona ante el perro!". Quien advierte al recién llegado del rostro iluminado en la mujer es Beatriz Villota Ruiz Rozas, la terapeuta ocupacional encargada del programa de entretenimiento y estímulo en el centro de día. La cascada de sorpresas que arranca Txikien su toma de contacto con el medio incluye los gestos de otra paciente, aquejada de demencia esquizoide, uno de cuyos rasgos característicos es la inexpresividad.

Josu Méndez abunda en los beneficios de las actividades con perros de ayuda social, como el que tiene a su cuidado desde hace cinco meses. Segun dice, "cada ejercicio está comprobado por un equipo profesional de médicos, psicólogos, etc., que dan fe de su valor en las personas". En su propuesta de ayer planteó dibujar y colorear con pegatinas de tonos vivos la silueta de Txiki,entre otros ejercicios.

Sede en Alsasua

La previsión manejada por la Fundación Bocalán, que en Navarra y País Vasco tendrá el añadido de Biak Bat, es de abrir una sede para ambas comunidades autónomas en Alsasua. Se trata de una entidad altruista especializada en el adiestramiento de perros de asistencia para personas con discapacidad y terapias asistidas dirigida a colectivos con limitaciones o en situación de riesgo de exclusión social. Su campo de actuación contempla la preparación de ejemplares de ayuda para personas con sus condiciones físicas o auditivas mermadas, niños con autismo o menores aquejados de diabetes.

Sin estar necesariamente adscrito a un destinatario concreto, en ocasiones, los perros participan en terapias o actividades asistidas como la desarrollada ayer durante una hora en Alsasua. Antes de finalizar, su coordinador solicitó la mediación de un voluntario para compensar el trabajo realizado por Txiki.El premio se redujo a beber de un tazón de agua. "De esa manera se refuerza su autoestima", precisa Josu Méndez. Un mensaje diáfano traslució el gesto sencillo: "Ellos no son solamente personas cuidadas. También son cuidadores". En este caso lo fueron de una perra que transmitió destellos de vida en el olvido de su memoria.

Un perro para la hipoglucemia

Alsasua puede convertirse el próximo año en sede de adiestramiento de un perro con olfato desarrollado para advertir episodios de hipoglucemia o bajada de azúcar en la sangre en un niño aquejado por esta enfermedad crónica. La Fundación Bocalán ha sido noticia en los últimos meses por haber hecho entrega en Madrid a la familia de un menor de un ejemplar preparado para este tipo de circunstancias. "A partir del próximo año se quiere formar a más perros. Uno de ellos será en Navarra", avanza Josu Méndez. La técnica de adiestramiento exige que el animal olfatee unas muestras de saliva recogidas del pequeño para que alerte de cualquier anomalía al menor síntoma de desajuste en el azúcar. El aliento y el olor ofrecen otras pistas.

 

 

Reportaje del diario de Navarra